Hace algún tiempo, pedía un daiquiri blues…
El martes, al fin, pude disfrutar de uno, en el Teatro Principal de Zaragoza.
Resulta difícil encontrar en los tiempos que corren en la música, un artista ya no comprometido con lo que hace (que también) sino con la propia música. Más complicado todavía es asistir a un concierto de dos horas en el que se pase del sonido del piano al blues y de allí al rock pasando por diferentes géneros sin que chirríe la propuesta. Quique González es un artista comprometido. Con la música, con su público, y sobre todo, con lo que cree y con el esfuerzo que conlleva vivir de la música. El madrileño convirtió el martes el Teatro Principal en su Daiquiri blues (nombre de su último trabajo), en su pub musical.
Y lo hizo como mejor sabe hacerlo, envolviendo la atmósfera para que el público no tuviera más remedio que caer entregado. Empezó él solo en el piano interpretando Algo me aleja de ti y Aunque tú no lo sepas para que los músicos se fueran incorporando poco a poco al escenario. Y es ahí donde la propuesta de Quique González empezó a coger altos vuelos. Con la inestimable ayuda de sus dos backliners, Quique (y su banda) cogían el instrumento que se adecuaba más en cada tema para interpretar canciones como Daiquiri blues, Cuando estés en vena, Hasta que todo encaje, Nadie podrá con nosotros y La luna debajo del brazo (ya en los bises) por nombrar algunas de su último trabajo que puso en escena.
Pero inevitablemente (porque Daiquiri blues es quizá un disco más pausado destinado a ser escuchado en plenitud y no en la vorágine de un concierto), el punto álgido de su actuación llegó cuando el madrileño empezó a interpretar las canciones de sus anteriores trabajos. No podían faltar Vidas cruzadas, Kamikazes enamorados, Avería y redención, La ciudad del viento y Salitre, entre otros. Y tan cómodo estaba Quique González sobre el escenario que le apeteció tocar Pequeño rock and roll, no incluida en el set list, que aprovechó para dedicar a Bunbury. Fue ya en la recta final de un concierto que cerró con Cuando éramos reyes, un tema que casi nunca toca en directo, en la que recordó a Guille Martín. [El Periódico de Aragón]
Y mi admiración por Quique González, inevitablemente, cada día es mayor.

Eran las 9 de la noche cuando llegamos a La Casa del Loco para el concierto de Quique González. La cola casi daba la vuelta a la manzana. La pregunta era común para los últimos de la fila: “¿Cabremos ahí todos?”. El concierto iba a ser en la sala Oasis, pero por motivos desconocidos (falta de licencias, decían) fue cerrada la noche anterior. Total, que el concierto fue trasladado a La Casa del Loco, con sus columnas, su poco espacio, su escenario bajito, su gente de 2m. que se ponía delante de mi, etc. Pese a todo esto, el concierto estuvo genial. Se agotaron las entradas. Hacia las 21.45 salió un señor para pedir disculpas por el cambio de lugar.
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