Flotaba en azoteas todo mi deseo

12 09 2010

Y ya lo sé, otra vez ha sucedido, volaron los manteles y el domingo se hizo especial.

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Esta noche negra, es aún mas negra, porque tu mirada ya no me hace estremecer…

1 07 2010


Su beso no es solo de pasión: con ese beso se anuncia el mismo amor. Uno puede reconstruir más o menos la historia de la pareja. Son estudiantes. Han pasado la noche juntos, su primera noche, se han despertado abrazados. Ahora tienen que ir a clase. En la acera, en medio de la muchedumbre matinal, de repente el corazón del chico se siente inundado de ternura. También el de ella, ella está dispuesta a entregarse a él un millar de veces. Así que se besan.

En cuanto a los transeúntes y la cámara que está al acecho, no podrían importarles menos. De ahí, ‘París ciudad del amor’. Pero podría suceder en cualquier parte, esa noche de amor, ese arrebato de sentimiento, ese beso. Podría haber sucedido en este mismo hotel, sin que nadie se percatara ni lo recordara, salvo los amantes.

(Interpretación de J. M. Coetzee)





Días de playita…

10 09 2009

playa

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá? Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!

Rafael Alberti