Dani Jarque…

9 08 2009

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Frank McCourt

27 07 2009

Frank McCourt by Alex Waterhouse-Hayward-725699Hace unos días moría Frank McCourt.

Murió el pasado 19 de julio, a los 78 años de edad, como consecuencia de un cáncer de piel, complicado con otras afecciones.

Frank McCourt fue el hombre que escribió dos de los libros que más me han gustado al leerlos: Las cenizas de Ángela y Lo es.

Las cenizas de Ángela cuenta la infancia del propio autor, Frank McCourt desde su nacimiento en Brooklyn, New York en 1930, como primer hijo de Malachy y Angela McCourt. A la familia pronto se le sumaron varios hijos más: Malachy en 1931, los gemelos Oliver y Eugene en 1933, y una hermana, Margaret, en 1934. Tras la muerte de la pequeña Margaret con tan solo unas semanas de vida, sus padres deciden volver a su nativa Irlanda. Allí mueren también los dos gemelos, y nacen otros dos hijos, Michael (1936) y Alphie (1940).

La vida en Irlanda, y especialmente en Limerick, no era fácil en aquella época (años 30 y 40), y el libro la recoge con crudeza. La familia McCourt vive en una casucha minúscula en una callejuela sucia, con una sola bombilla y conviviendo con las pulgas y los chinches, y comparten una única letrina con sus demás vecinos. El padre, vago y alcohólico, apenas logra mantener ningún trabajo, y cuando lo hace es solo para poder comprar más bebida. Así, la familia se ve obligada a vivir de la caridad, subsistiendo principalmente a base de té y pan.

El padre de Frank consigue finalmente un empleo durante la Segunda Guerra Mundial, en una planta de defensa en Coventry (Inglaterra), pero pronto deja de enviar dinero a su familia, que depende únicamente de lo que logra obtener la madre de Frank, sin trabajo y con escasa ayuda de sus familiares, que no aprueban su matrimonio con un norirlandés. Los hermanos mayores, Frank y Malachy, comienzan a ayudar en lo que pueden, recogiendo trozos de carbón o madera de las calles, hasta que el joven Frank cae enfermo, con tifus y conjuntivitis. Poco después, la familia se ve obligada a abandonar su casa e irse a vivir con un familiar lejano que no siente ninguna simpatía por ellos. Frank consigue poco después sus primeros trabajos como repartidor de telegramas, y comienza a soñar con la posibilidad de volver algún día al lugar donde nació, los Estados Unidos. De hecho, el libro termina cuando Frank consigue ver cumplido este sueño, embarcándose para América a la edad de 19 años.

Lo es es la continuación de Las cenizas de Ángela. Cuenta la historia de Frank McCourt cuando tiene diecinueve años y marcha a Nueva York. Allí vive muchas experiencias y tiene que arreglárselas él solo para salir adelante. En el libro se cuentan los trabajos que tuvo que hacer, los cambios de piso frecuentes, las novias, la época en que tuvo que hacer el servicio militar, sus problemas de salud, las ganas que tenía de entrar en la universidad y el modo en que lo consigue finalmente, los reencuentros con su familia, los prejuicios que la gente tiene con él por ser irlandés y, en definitiva, todas sus aventuras en esta ciudad.

Escribió también otro libro autobiográfico de su etapa como profesor, titulado El profesor; y otro libro,un cuento de navidad, titulado Ángela y el niño Jesús.

Y después hicieron la pelicula, titulada Las cenizas de Ángela.  Personalmente, al igual que los libros, la pelicula también me gustó mucho.

Sin embargo, pese al éxito obtenido con sus libros autobiográficos, Frank McCourt continuaba con un inevitable atisbo de resquemor y amargura.  En una ocasión había dicho:

“Si no hubiera sido por el alcoholismo mi padre hubiera sido un padre perfecto y mi madre, que cantaba canciones de amor sobre él hasta cuando había poco dinero, hubiera sido feliz. Me atormenta pensar en las posibilidades de lo que hubiera podido ser”.





Michael…

26 06 2009

Jueves noche:  Zaragoza, cena de clase, noche en el casco, cierran los bares. Hala, a buscar a los pisotones para poder dormir en un lugar cubierto.  Vuelta hacia casa.  En el portal de una tienda, periódicos del nuevo día que pronto verá la luz.  Robamos un periódico y en la portada destacaba: Muere Michael Jackson.

“Nos vemos en julio” había dicho hace no mucho tiempo, anunciando una serie de conciertos para despedirse de su público.  No ha podido ser posible.

We are the world es una canción que compuso junto a Lionel Richie, que cantaron un gran número de artistas, y cuyos beneficios generados fueron destinados a una campaña humanitaria para intentar acabar con la tremenda hambruna en Etiopía.

Y cómo no paran de recordarnos en todos los medios de comunicación, terminaré con el “Ha muerto el hombre, pero ha nacido el mito”.