Cada día puede ser un gran día, pero hay días más grandes todavía…

12 11 2010

Hace algún tiempo, pedía un daiquiri blues

El martes, al fin, pude disfrutar de uno, en el Teatro Principal de Zaragoza.

Resulta difícil encontrar en los tiempos que corren en la música, un artista ya no comprometido con lo que hace (que también) sino con la propia música. Más complicado todavía es asistir a un concierto de dos horas en el que se pase del sonido del piano al blues y de allí al rock pasando por diferentes géneros sin que chirríe la propuesta. Quique González es un artista comprometido. Con la música, con su público, y sobre todo, con lo que cree y con el esfuerzo que conlleva vivir de la música. El madrileño convirtió el martes el Teatro Principal en su Daiquiri blues (nombre de su último trabajo), en su pub musical.

Y lo hizo como mejor sabe hacerlo, envolviendo la atmósfera para que el público no tuviera más remedio que caer entregado. Empezó él solo en el piano interpretando Algo me aleja de ti y Aunque tú no lo sepas para que los músicos se fueran incorporando poco a poco al escenario. Y es ahí donde la propuesta de Quique González empezó a coger altos vuelos. Con la inestimable ayuda de sus dos backliners, Quique (y su banda) cogían el instrumento que se adecuaba más en cada tema para interpretar canciones como Daiquiri blues, Cuando estés en vena, Hasta que todo encaje, Nadie podrá con nosotros y La luna debajo del brazo (ya en los bises) por nombrar algunas de su último trabajo que puso en escena.

Pero inevitablemente (porque Daiquiri blues es quizá un disco más pausado destinado a ser escuchado en plenitud y no en la vorágine de un concierto), el punto álgido de su actuación llegó cuando el madrileño empezó a interpretar las canciones de sus anteriores trabajos. No podían faltar Vidas cruzadas, Kamikazes enamorados, Avería y redención, La ciudad del viento y Salitre, entre otros. Y tan cómodo estaba Quique González sobre el escenario que le apeteció tocar Pequeño rock and roll, no incluida en el set list, que aprovechó para dedicar a Bunbury. Fue ya en la recta final de un concierto que cerró con Cuando éramos reyes, un tema que casi nunca toca en directo, en la que recordó a Guille Martín. [El Periódico de Aragón]

 

Y mi admiración por Quique González, inevitablemente, cada día es mayor.





Es domingo por la tarde…

11 06 2009

Algo tendrían que contar las estaciones,
algo dirán las terminales de aeropuerto
los bares donde nacieron
cinco de nuestras canciones,
las noches en que tu chica te decía nunca más.

Quedó algo de nosotros en esos lugares
en el lavabo de señoras y en el puerto
en la butaca del cine, en una boca de metro
y en todas esas esquinas que solíamos doblar.

Es una historia que se escribe en los portales
la breve intensidad de las primeras luces,
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.

Algo tendrían que contar los escalones
con pantalones arrastrados por el suelo,
algo el asiento trasero que me ofrecía tu coche
y el humo del cenicero que acabó por rebosar.

Es una historia que se escribe en los portales
la breve intensidad de las primeras luces,
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.

Tu siempre estabas dispuesta,
es domingo por la tarde
la suerte es una ramera de primera calidad
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.

Es una historia que se escribe en las postales
con la necesidad de madrugar los lunes.

Tu siempre estabas dispuesta,
es domingo por la tarde
la suerte es una ramera de primera calidad
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.

Tu siempre estabas dispuesta
Tu siempre estabas dispuesta
La suerte es una ramera de primera calidad
…Y los consejes de noche…

::::::…..yo estuve allí, yo estuve allí…..:::::

Quique González es a la música lo que Iniesta al fútbol. Ambos hacen fácil lo que parece difícil. El cantautor descifra complejidades vitales a través de palabras corrientes y eso es lo que le hace especial. ()

Y su nuevo disco se acerca…





Concierto de Quique González

27 12 2008

quiquegonzalezEran las 9 de la noche cuando llegamos a La Casa del Loco para el concierto de Quique González.  La cola casi daba la vuelta a la manzana. La pregunta era común para los últimos de la fila:  “¿Cabremos ahí todos?”.  El concierto iba a ser en la sala Oasis, pero por motivos desconocidos (falta de licencias, decían) fue cerrada la noche anterior.  Total, que el concierto fue trasladado a La Casa del Loco, con sus columnas, su poco espacio, su escenario bajito, su gente de 2m. que se ponía delante de mi, etc.   Pese a todo esto, el concierto estuvo genial.  Se agotaron las entradas.  Hacia las 21.45 salió un señor para pedir disculpas por el cambio de lugar.

Y después apareció Quique, y comenzó el concierto.  Celebraba sus 10 años de carrera musical, y estoy segura de que no defraudó a nadie de los asistentes.  Se disculpó él también, diciendo que no podía suspender ese concierto.

Todas las canciones estuvieron geniales, bueno, en realidad no hay ninguna canción de Quique que no merezca la pena.  Por eso todas las que tocó, que por cierto las eligieron los internautas a través de su página web, eran muy buenas, y en el concierto más todavía.  No recuerdo todas pero…Vidas cruzadas, Rompeolas, Piedras y Flores, En el backstage, kamikazes enamorados, Los conserjes de la noche, Pequeño rock and roll, y muchas otras hasta completar dos horas de un conciertazo genial.

Gracias Quique por este concierto tan genial, y por darme el nombre para este blog.

Os dejo con un video de este concierto:

“Tiembla como si fuera la primera vez, como si fueras a largarte después y no quisieras, reina en las ciudades sin nombre, en estaciones desiertas, mantiene en vilo el dolor…”

“Es personal, no te voy a mentir, no quiero hacer que sientas que no estoy aquí y no hago más que rellenar el cenicero”.

“Llévame a ver salir el sol desde todos los portales de la luna…”

“Ten la estrella que cayó para ti envuelta en unas hojas de bloc. No tuve otra manera de huir. Ven, afuera está pasando un avión. Nosotros no pudimos subir en medio de un estado de shock.”

“y ahora quiero llamarte por teléfono, decirte que aunque no me diera cuenta en aquel momento aquello fue importante para mí”.

À plus tard!